Desafio 14






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INFORME DE EXPEDICIÓN: 21 AL 23 DE ABRIL

Queridos amigos y amigas:

Desde el Campamento Base del Dhaulagiri, continúo mi reporte de expedición.

Jueves 21 de abril

Ecuador : El ex mandatario de refugia en la Embajada de Brasil.

Nepal: Salgo a las 7 de la mañana desde el CB y llego a las 11h. Iñaki ya ha montado la tienda y dedicamos gran parte del tiempo a hidratarnos y descansar. Compartimos bocaditos de España y de Ecuador. De su parte jamón serrano y queso de Pamplona, de la mía, maíz tostado “El Lojanito” y chifles cerveceros. Cerramos con broche de oro, tomando media cantimplora de bebida de naranjilla directamente traída desde la mitad del mundo. Conversamos de montañas, de amigos comunes, de ex novias, de libros leídos. Paramos el cotilleo y leemos, él “La vida de Milarepa” y yo “Las montañas de Buda” de Javier Moro. Nos quedamos dormidos.

A las 6 de la tarde, me suena la panza haciéndome notar que tiene hambre. Ocho va por las mismas. Prendemos la cocineta y calentamos arroz con papas que he traído desde el CB; le añadimos a eso una menestra de verduras (deshidratada, claro) que me sobró del Shisha Pangma el año pasado y nos queda una cena de película. Qué más se puede pedir a 5 800 m .

Después de la cena nos acomodamos en los sacos de dormir; antes he puesto en el techo de la tienda una funda de plástico con las fotos de mis hijos y un regalo de Karma. Cuando Ocho ve la foto dice:

Vé, la Kamilita y el Andy. Ya son como de la familia.

Conversamos, hacemos silencio, leemos y una vez más nos quedamos dormimos.

Viernes 21 de abril

Tac, tac, tac…Yo calentito dentro de mi saco de dormir, con el gorro hasta los ojos para cubrirme de la gran cantidad de luz. Intuyo que hace un día muy bueno.

Tac, tac, tac…Las gotas gruesas de la condensación dentro de la tienda golpean la cabecera de mi bolsa de dormir. Cinco minutitos más…

Tac, tac, tac…¡Qué va, imposible, ni un minuto más! Si esto parece tortura china (a propósito del libro que estoy leyendo sobre las atrocidades de los chinos contra el pueblo tibetano).

Miro el reloj: 6h38. ¡Arriba, arriba Vallejo!

—Buen día Ochoita.

—Buen día hermano.

Día precioso afuera; llueven gotas gordas acá dentro.

Desde el interior de la tienda, Mr. Liu, il Capo della spedizione coreana (como dirían mis amigos) aparece recortado contra el cielo azul y la pared blanca del Dhaulagiri II fumando a las siete de la mañana. Ahí es cuando me siento como un gilipollas (así diría Ochoa), yo con plan de entrenamiento, médico deportólogo, disciplinado, cuidándome en la comida y todas esas cosas, y heme aquí en el CI a 5 800 m frente a un coreano que fuma como chino (otra vez los chinos), cómo si nada.

Ronronea la cocineta, los hielos se funden, se hace el agua y después hierve con pereza y con cansancio. Las burbujas son gordas y suben aletargadamente desde el fondo de la olla hasta la superficie, a ellas también les falta oxígeno.

Capuchino, galletas, infusión.

Más burbujas, más agua y llenamos la cantimplora. Ochoa añade pastillas de Isostar sabor a naranja, Vallejo, Dextrosa con sabor a naranja, para variar un poquito.

Sale Iñaki, salen mis amigos italianos, salen los coreanos, salen los sherpas de los coreanos, yo arreglo todavía mi mochila.

8h38. Vamos Vallejo, hasta donde hoy se pueda, cargando una tienda, un tanquecito de gas y con un par de guantes gruesos. La ventaja de que mi colega de Pamplona vaya delante es que seguro llegaremos muy arriba buscando el sitio para el Campo II.

Repuesto ya de la tremenda inflamación del nervio ciático, me vuelvo a sentir como pez en el agua; entre mis dos bastones y yo nos hacemos uno solo. Por fin soy feliz de poder subir, ascender, respirar; no como los días anteriores que sufrí tanto con el dolor de espalda. Hoy disfruto, subo, vuelo, hasta sueño despierto y converso con ella:

¿Oye querida Karma, sabes de qué tengo ganas en este momento? De pollo asado bien jugosito. ¿Por qué no me invitas a la vuelta? Si no sabes cómo hacerlo no te aflijas, compramos uno y ya está, prendemos dos velas, destapamos unita de Marquéz de Cáceres y listo. Ya ves que para mí, lo más importante no es que seas una maga en la cocina, con que calientes bien el agua y pongas la cantidad correcta de orégano para cuando algún día, eventualmente me duela la panza y me puedas curar, basta. Lo de la magia de la preparación de alimentos no es lo más importante para mí, contrariamente a lo que Isabel Allende propone en Afrodita. Lo que si cuenta y en eso soy irreductible (como diría Oliverio Girondo) es que SEPAS VOLAR, que SEPAS SOÑAR.

Así que a la vuelta, porfa invítame un pollito asado comprado en cualquier lugar, pero aderezado con tu sonrisa, tu encanto, tu voz, tu conversación; y de fondo las luces de nuestra ciudad y un tema de Keith Jarret al piano.

Dhaula al fondo

6 200 m: Me junto con Jangbu el jefe sherpa de los coreanos, quien me brinda en semejante calor, tato pani (agua caliente en nepalí), claro que la acepto. En mi teoría, tato o chiso (frío en nepalí) igual sirven para hidratar mi radiador. Mientras bebo a pequeños sorbos me hace notar que la tremenda montaña a mis espaldas es el ANNAPURNA.

¡Guauuuuu… el Annapurna! A donde iré inmediatamente después de esta montaña, DIOS mediante. El Annapurna, la primera montaña de más de ocho mil metros que fuera conquistada por el ser humano, la montaña donde dejó su vida mi maestro y amigo Ramiro Navarrete. ¡Bello Annapurna!... Allí está la hoz , esa larga pendiente de nieve llamada así por su forma, que va desde media montaña hasta la cima.

—¡Hola, hola Annapurna, que placer el mío conocerte, por ahora a la distancia! Espero tener el honor de estar después en tu punto más alto.

Tomo el último sorbo de tato pani , devuelvo la tacita a los sherpas y continúo.

6 400 m: Iñaki y yo nos juntamos en un depósito de cuerdas de los coreanos, cada uno toma ( take ) un rollo de 50 m de cuerda que servirá para asegurar la vía por encima del CII, luego tomamos ( drink ), literalmente, la bebida que preparamos en la mañana.

Bello día, lindas sensaciones, agradezco la salud, la compañía, el momento y este espacio.

Subo pegadito a Iñaki, conversando, animándole para abordar el Kangchejunga el próximo año. Le comparto unos zugos (caramelos masticables como las frunas de mi pueblo). Subimos, filmamos y tomamos fotos.

Llegamos a la arista a 6 600 m , dando alcance a Peter y a su sherpa Lakpa; soy generoso en agradecer la huella abierta por Cristhian Stengel, quien va delante. ¡Menudo trabajo el que se ha lanzado hoy día! Seguimos subiendo, se nota que la capa de oxígeno es cada vez más delgadita. Con la mirada fija en las huellas donde tengo que pisar, solamente me preocupo de respirar bien y acompasadamente. Oxígeno, oxígeno es todo lo que necesito.

6 850 m: Salimos del lomo de la arista para cruzar la ladera momentáneamente y alcanzar un pequeño rellano debajo de un promontorio grande de hielo, donde será posible haciendo un gran trabajo, colocar un par de tiendas, la de Cristhian y la nuestra.

Casi sin tomar respiro nos dedicamos a formar un talud en semejante pendiente. Al ver que la obra para plantar una minúscula tienda parece interminable, recuerdo aquella historia zen del monje que para ir de un sitio a otro debía dar 10 millones de pasos y pacientemente se dijo: tranquilo, uno por uno, pero sin parar. Tomo mi piolet y empiezo a hacer zen cavando en la nieve, un golpe tras otro sin parar, no con tanta fuerza pero si con acierto. Se mezclan los golpes, mi jadeo y la nieve que cae.

Queda lista la plataforma, dejamos en un paquete atado a la nieve una tienda, el tanquecito de gas y un rollo de cuerda. Nos despedimos de Cristhian, Peter y Lakpa que se quedan en este campamento. Iñaki y yo nos mandamos a cambiar al Campo I.

En una hora llegamos. Nos hidratamos, descansamos y comemos un poquito nada más (pues se acabó la comida).

Sábado 23 de abril:

Realizamos un nuevo porteo de cuerdas hasta 6 500 y 6 800 m ; luego bajamos todos al CB. A las dos de la tarde y muerto de hambre, tres platos de arroz con menestra de lenteja y guisado de acelgas me dejan por fin satisfecho. Luego de dos tazas de té con limón llego por fin a mi tienda para descansar, para disfrutar a 4 800 m . Mañana que haya Sol tomaré una ducha. Hoy, como no le estorbo a nadie, no me preocupa en absoluto la facha que tengo.

Que bueno querida Karma que tú estás allá y yo estoy acá, porque a veces, aunque no quiera, en estas condiciones se me va el glamour.

Un beso desde mi tienda.

Iván Vallejo Ricaurte

Expedicionario

 

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