Desafio 14






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Guijarros desde el DHAULAGIRI

Viernes 6 de octubre de 2006

Campamento Base del Dhaulagiri

 Amigas y amigos de Ecuador y del mundo

 Hace apenas unas horas he llegado el pie del Dhaulagiri, mi destino casi final sería, porque mi destino definitivo es, Dios mediante, la cima de esta montaña de 8 167 m.

Hemos montado ya las tiendas personales de Sete, mi compañero sherpa; de Kul y Manbahadur, el cocinero y su asistente; y la mía propia. También están listas las tiendas que hacen de cocina, bodega, comedor y baño. Todo esto está distribuido en dos terrazas más o menos cómodas, donde otros expedicionarios y nepaleses le han sacado con mucho esfuerzo y paciencia sin duda, un reducido espacio a la empinada ladera que hace de balcón frente al glaciar del Dhaulagiri; este, desde su parte más alta, se desmadeja como una melcocha blanca, perezosa y espesa hacia el valle de Beni.

Como ustedes saben hoy no tengo compañero de expedición occidental, si cabe el término. Esta vez escalaré esta montaña junto a Sete Tamang, un chico nepalés de 33 años a quien conocí en el Everest, en el 2001. Por esta razón esta expedición es más o menos diferente, más o menos especial, pues hoy la palabra compartida, la palabra cómplice, la palabra que se escucha, la palabra que enseña, no es el principal ingrediente. Con esto no estoy desmereciendo, ni mucho menos, la valiosísima compañía de Sete, al contrario resalto y agradezco que ahora él esté conmigo, pero ustedes me entenderán que no es lo mismo la palabra con un amigo de caminos recorridos, de lides compartidas y vividas en el mismo lenguaje.

Es por esto que lo primero que les quiero compartir son unos pensamientos sueltos de lo más comunes y silvestres que durante estos tres días de acercamiento han viajado conmigo.

A estos pensamientos libres los he llamado GUIJARROS, nombre éste, escogido pensando en ABALORIOS  de mi buen amigo Rodrigo Villacís Molina, quien escribe una columna en el Diario Hoy con ese nombre. Esto además, porque en el camino me encontré con muchas piedritas sueltas y se me ocurrió entonces, agrupar estas divagaciones  con el nombre de GUIJARROS.

Ahí les van. Que los disfruten.

 GUIJARROS DE CAMINO AL DHAULAGIRI

 SOBRE LA COMIDA 

  • Me es imposible comer un huevo duro sin sal.
  • Mi amigo de Pamplona, Ricardo Valencia, me dijo una vez mientras escalábamos el Makalu (8 463 m) que quien puede comerse un huevo duro sin sal es capaz de matar a su padre.
  • Hoy jueves 5 de octubre Kul Bahadur, el cocinero de la expedición, me ha puesto de box lunch: una manzana, dos sánduches de queso y un huevo duro….Se le olvidó la sal, claro.
  • Mi papá se murió hace 21 años. Igual, hoy no me como el huevo sin sal.
  • Los peores atunes que he comido en mi vida han sido en el Perú y en Nepal. El primero comprado en Chimbote y el segundo en Katmandú.
  • El mejor atún que he comido ha sido Ventresca del Norte, con mi hermana de montaña Edurne Pasabán en Tolosa, en el País Vasco.
  • Antes de ayer Kul Bahadur me dio de almuerzo papas fritas con atún…..de Nepal por su puesto.
  • Kul my friend. I don’t like too much tuna fish. Thank you very much.
  • Con los debidos respetos para quienes les gusta, pero a mí no me pasa ni en las hambres más extremas la mantequilla de maní. Peor todavía imaginármela con mermelada de naranja.
  • Ayer Kul me ofreció para el desayuno tostadas con mantequilla de maní y… mermelada de naranja.
  • Kul my friend, for me plain bread is Ok.
  • A partir de entonces Kul siempre me pasa en el desayuno tortilla de huevos con tostadas de pan de molde (que en mi pueblo llamamos SuPan). Mezclo un poquito de tortilla en un trocito de pan y los disfruto con un sorbo de café con leche. Cuando termino el desayuno hago un montoncito con los bordes del molde del pan que nunca como y los comparto siempre con los cuervos.
  • Los de Nestlé, departamento sopas Maggi, deberían consultar con los cocineros nepaleses de las expediciones. Porque no se cómo lo hacen, pero las sopas de sobre más comunes y silvestres preparadas por ellos tienen un toque que les deja espectaculares.

 SOBRE EL VIAJE 

  • Mi caravana de viaje está formada por 9 porteadores y 17 mulas.
  • Primera vez  en mi vida que uso mulas como medio de carga en el Himalaya.
  • El contrato de las mulas en el área del Dhaulagiri ha sido igualito que en Bolivia. Allí, una vez en 1991, necesitábamos únicamente seis llamas para nuestra carga y nos tocó contratar todo el rebaño, que eran como unas veinte, porque a decir del arriero, pasado a buen romance, se trataba de un rebaño solidario. Aquí, lo mismo, de las diecisiete mulas, nueve van con carga y las ocho restantes no sé si van de repuesto, de vacaciones o es cuestión, igual que en Bolivia, de solidaridad.
  • Hoy cruzamos un desierto inmenso de arena y piedras. Muchas piedras de todos los tamaños: gigantes, enormes, medianas, pequeñas, menudas y bien chiquitas. Cuando miraba el suelo me acordé de mi mamá. Ella se llama Olga Ricaurte Guijarro.
  • Uno de los porteadores se parece a Tenzing, el tibetano que conocí el otro día en el Cho Oyu.
  • El pasado viernes, cuando salía del Campo Base del Cho Oyu de regreso a Nepal, por tres ocasiones escuchamos ráfagas de metralletas en dirección del Nangpa La. El Nangpa La es uno de los pasos más importantes que conecta el Tíbet con Nepal a través de un collado de fácil acceso a 5 600 m de altitud. Mientras escuchábamos las descargas todos rogábamos que fueran de salva. Cuatro horas más tarde conocí a Tenzing en el camino de regreso a Tingri, él, en señas, porque no hablaba inglés, me explicaba que esa mañana los chinos había matado a un tibetano de un tiro en la cabeza y otros tres habían quedado heridos por sendas descargas en sus piernas. La cara de Tenzing, cobriza, alargada, de rasgos duros, con pómulos salientes y tostados por el viento y el sol denotaba dolor, impotencia y cabreo. Esa mañana habían acribillado a cuatro de sus hermanos.
  • Mientras estas injusticias y estas crueldades se sigan dando, las maravillosas bases de la cultura china dejadas sabiamente por Confucio y Lao Tze estarán a un paso de convertirse en la más grande impostura de la historia. ¿Que armas puede tener un tibetano?, ni siquiera la cornamenta de los yaks podría servir para hacer frente a las ráfagas de los militares de la milenaria República de China.

 PARA TERMINAR 

  • Ya estamos al pie del Dhaulagiri, los porteadores dejan las cargas y se vuelven, igual las diecisiete mulas con sus dos arrieros. Les digo daniabat (gracias en nepalí) y agitamos las manos unos y otros. Yo sí entiendo porque ellos se van. No sé si ellos entienden muy bien porque me quedo.

Con mi gran afecto desde el Campo Base del Dhaulagiri

Iván Vallejo Ricaurte
EXPEDICIONARIO

El proyecto DESAFÍO 14   en el 2006 es posible gracias a los auspicios de: OCP–Ecuador; Diners Club; MoviStar; Marathon Sports

Con la colaboración de:
DHL; Salud S.A; Maquinet Services; Seguros Alamo, KLM-Air France y Tatoo

 

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