Desafio 14






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A ORILLAS DEL LAGO DE POKHARA
(Pokhara 25 de marzo de 2008)

Queridos amigos.

 Hoy día martes 25 de marzo les escribo desde el hotel de Pokhara, de camino al Dhaulagiri.

Hemos llegado a este lugar de ensueño al pie del Himalaya,  en cuestión de cuarenta minutos, desde Katmandú, gracias a un vuelo en Yeti Airlines. Con ello nos hemos ahorrado seis horas de viaje que cubren apenas dos cientos kilómetros de distancia (ya se podrán imaginar lo complicado y difícil que es el recorrido por la intrincada carretera). En todo caso llegados a Pokhara el asunto es de maravilla porque ya no hay la bulla,  ni el desorden de Katmandú. A cambio está el lago que lleva el nombre del lugar y que sirve de espejo a una parte de la cadena del Himalaya, donde normalmente se peina al amanecer una de las montañas más bonitas de esta parte de la cordillera: el Machapuchare que en sánscrito significa Cola de pez.

 El hotel donde estamos que se llama Khantipur, está a un minuto del lago.

Desde la paz de este sitio me siento tranquilito y les envío esta nota. Pero antes de continuar con ello he de ratificarme en lo que escribí hace tres años cuando conocí este sitio por primera vez, precisamente de camino a mi primer intento al Dhaulagiri. Si alguna vez me vuelvo a casar, escogería para mi luna de miel este sitio, sin duda. Aquí no hay apuro, todo va lentito, sin prisas, a un ritmo sosegado parecido al de las olas menudas que llegan hasta al atracadero del lago para dar unos cabezazos y transformase en espuma.  Por encima de Pokhara está el cordón del Himalaya, blanco, brillante, de plata o de rojo, todo depende del sol y de la hora. Bordeando el malecón está la calle principal y en ella están apostados cientos de locales que venden todo lo que un turista necesita para afirmar que ha estado en este lugar, pero también hay unas terracitas con vista al lago, no al mar en este caso, que son un encanto. Allí usted puede pedir un banana lhasi (batido con yogur), un té verde, una cerveza Everest bien heladita o una copa de vino (tinto o blanco usted escoge,) y  los más lanzados se pueden pedir una omelette con hongos alucinógenos, en cuyo caso en cuestión de minutos vuelan muy por encima del Himalaya sin tanto rollo, ni tanto sufrimiento como el suscrito, que ahora busca llegar a un punto a 8 167 m. En fin, que este sitio es bello, porque el tiempo tiene otro ritmo y el marco geográfico es único. Es por esto que, de ser del caso, me vendría hasta aquí sin dudarlo a pasar mi luna de miel. Ante mi comentario el Sebas me dice que no, que no es necesario casarme para venir de luna de miel, porque al fin y al cabo, no es lo mismo pero es igual. Tal como reza una canción de Silvio Rodríguez.

 


El lago de Pokhara que sirve de espejo
a una parte de la cadena del Himalaya

 

Después de un paseo por el malecón nos metemos a la orilla del lago donde Sebastián, Ferrán y Manolo preparan el equipo para hacernos una entrevista para Televisión Española a Edurne y a mí. Detrás de nosotros, dobladas el lomo, dos nepaleses lavan sus ropas de colores entre el agua del lago y la de las palanganas que brillan como la plata con la luz de la tarde; sus hijos, pequeñitos, de sonrisa inocente juegan a saltar entre las barcas que reposan en hilera al filo del agua.

 Termina mi entrevista y siguen con Edurne, yo me escurro donde están las nepalesas y con una venia delicada les pido permiso para fotografiarles, ellas asienten y continúan

lavando, haciendo espuma con las manos, amelcochando la ropa entre el agua y el jabón, trasegando el agua del lago a la palangana y de la palangana al pasto, Mientras lavan, conversan, se ríen, me toman el pelo porque creen que soy de Nepal y yo les cuento que soy de Ecuador.  Las señoras con dos palabras en inglés y yo con dos palabras en nepalí, pero la sonrisa es el mejor lenguaje en cualquier parte del planeta. Me acerco donde una de ellas y le pregunto el nombre. Susila, me responde, y me regala una sonrisa bellísima, yo le agradezco diciendo ramro (bonita, en nepalí) smile. Se vuelve a reír e ilumina aun más el lago de Pokhara. Le tomo varias fotos y le agradezco con una sonrisa y haciendo una venia. Aprovechando la pequeña pantalla de la cámara le muestro las imágenes que he conseguido y ella hace una fiesta con eso, les habla en nepalí a sus compañeras y la única  palabra que entiendo es ramro, ramro. A lo cual yo asiento: dany abhat, baini ramro, (muchas gracias, mujer bonita). En medio del bullerío uno de lo pequeños, el de ojos más vivarachos, dirigiéndose a Susila le dice algo en nepalí rematando la frase con un umcha  mami (está bien mami). Con una mezcla atropellada de inglés y nepalí, sin ocultar mi sorpresa, confirmo que es su hijo. Ayudándose con los dedos me hace saber que Muktu tiene 4 años. Yo hago mis cálculos, más visuales que cronológicos, y asumo que Susila no tendrá más de veinte. Madre jovencita, me digo, como en mi pueblo. Tomándoles por el hombro a Muktu y al resto de sus coleguitas, les pongo alrededor de Susila, y ahí se quedan por un segundo, quietitos, como la mamá gallina con sus pollitos. Miro a través del visor, todos se ríen, Muktu regresa a ver mamá, pero ya es muy tarde, la luz ya se  fue a la celda y la foto se hace en milésimas de segundos. Ahí están los niños, las barcas, el lago de Pokhara y la sonrisa de Susila.

 


Susila me regala una sonrisa bellísima
y yo le agradezco diciendo ramro smile

 


Ahí están los niños, las barcas,
el lago de Pokhara y la sonrisa de Susila.

 Apago mi cámara y acaricio de una en una las caritas de los chiquillos, a Susila le toco el hombro y le dijo una vez más: dany abhat, baini ramro. Ella tan generosa me regala  más sonrisa y me dice: see you tomorrow. Y yo le contesto: No, tomorrow Dhaulagiri expedition. Ellas y los niños agitan los brazos, mutuamente nos decimos good bye.

 Cuando baje del Dhaula volveré al lago de Pokhara, Dios mediante, y es probable que le encuentre a Susila jugando nuevamente con el agua, el jabón y la ropa, y pueda decirle:

Dhaulagiri summit.

 

  

 

Iván Vallejo Ricaurte
EXPEDICIONARIO

El proyecto DESAFÍO 14   en el 2008 es posible gracias a los auspicios de: Diners Club; MoviStar; Marathon Sports; Yanbal; EMAAP

Con la colaboración de:
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