• Nombre oficial: Manaslú
  • Altura: 8.163 m.
  • Lugar: Cordillera del Himalaya – Nepal
  • Año de la Expedición: 1997 – 2012
  • Integrantes de la expedición 1997: Iván Vallejo en una expedición internacional de suizos y alemanes.
  • Integrantes de la expedición 2012: Carla Pérez, Topo Mena, Oswaldo Freire, Iván Vallejo.
  • Auspiciantes 2012: Explorer, Diners Club, Corporación Favorita, Pronaca.
  • Colaboradores 2012: Salud S.A, PETZL.

MANASLÚ

La cima del Manaslú

1997

Tú primer ochomil, ¡llora con ganas!

Subimos callados, en absoluto silencio, escuchando únicamente el resoplido individual al tratar de ganar unos metros en esta empinada pendiente.  Siento mucho frío en los pies, sobre todo en el izquierdo que me duele con agudeza.  Con el viento que no ha calmado hasta ahora y en este continuo navegar en nieve blanda, no creo que mejore la situación.  Mi nariz está completamente helada y Kari también se queja de dolor en los pies; le pregunto por la temperatura, chequea el termómetro y tomando en cuenta el factor del viento, me indica que estamos a 38 grados bajo cero.  Con razón semejante dureza: ¡38 grados bajo cero!

Trato de olvidarme del sacrificio en el que he decidido embarcarme por cuenta propia y busco en mis pensamientos el cálido recuerdo de la carta de mis hijos.  Sumido en el placer de esos recuerdos, vuelve a incomodarme el maldito frío.

Kari se comunica por radio con el Campo Base:

_Todo bien.  Solo un poco de frío en los pies – Entre mí me pregunto ¿un poco de frío? –  Estamos a unos 150 metros debajo de la cumbre.  La próxima llamada será desde allá.  Cambio y fuera… – Le contestan y le desean suerte.

Nadie a nuestro alrededor, cada quien, hundido en este vacío y este silencio infinito, buscando juntar todas las fuerzas y toda la energía de las células de nuestro cuerpo para lograr cada paso y nada más: respirar, caminar, respirar, caminar…

Ahora Santa decide ayudarme y va adelante abriendo la huella, como para poner rúbrica a su nombre y a su honor.  Taimadamente busco el altímetro en el interior de la chaqueta; qué proceso tan complicado: el broche, el cierre, el bolsillo, el altímetro y por fin la lectura: 8 070 metros.  Alcancé el número esperado: ocho mil, con el que soñé algún día cuando era apenas un aprendiz de aventurero.

Santa termina una plancha de nieve y se pierde su menuda silueta, hemos llegado al collado final de la cumbre.  Nos volvemos a juntar todos al pie de una arista finísima, cortada de lado y lado sin compasión, que va a dar a la cima del Manaslú: un minúsculo bonete, agudo hasta no más.

Es imposible pensar en acceder todos a la vez, Kari me sede el honor justificando mi entrega al trabajo de haber abierto la vía durante nueve horas.  Me entusiasma el ofrecimiento, pero no lo acepto.  Kari fue un excelente jefe de expedición y eso justifica todo.  Yo le aseguro con la cuerda y Kari llega a la cumbre.  En su particular manera lanza al aire un tremendo grito de victoria.

Llega mi turno.  Son los últimos metros cercanos a tocar con las manos un ochomil en el Himalaya.

A cuatro patas camino y asciendo por la arista delgadísima, me hundo en las huellas de Kari y avanzo de a poco, un metro, otro metro y por fin alcanzo el punto más alto del Manaslú, la Montaña de los Espíritus.

Sobre un insignificante picacho de nieve, en un punto del planeta, me yergo a 8 163 metros de altitud.

Y entonces rompo a llorar.

  • ¡Llora, llora con ganas!

Si esto es un ocho mil, qué hermoso ochomil.  Ahora vienen solo recuerdos bonitos, cosas tiernas de esas personas quienes, con su magia y su amor, me animaron.  Esa carta bellísima con letra patoja y faltas de ortografía: … Sabemos que tú coronarás el Manaslú y nosotros estaremos contigo.  Nunca te olvides de esto: todo con optimismo.  Que esta carta te regale la fuerza suficiente para alcanzar la cumbre.  Firman Andrés y Kamila.

A las 15h00 volvemos al Campo III, secos y agotados, pero con una dicha que fluye a raudales por esa misma sangre, que hace pocas horas luchaba por ganar el escaso oxígeno del Himalaya.  Metido en la quietud de la carpa, mientras hago pasar los sorbos de té, me convenzo que he alcanzado un sueño más, mezclando en él cariño, dedicación y tenacidad; y desde luego aceptando la voluntad de los dioses.

Mañana abriré la huella en un nuevo sendero.

2012

El objetivo de esta expedición era lograr la cima del Manaslú como camino de preparación para la cima del Everest, sin oxígeno, para el siguiente año, 2013. El domingo 30 de septiembre a las 9h00 (hora nepalí) Carla. Topo y Oswaldo lograron la cima del Manaslú. Lamentablemente una semana antes hubo una avalancha gigantesca por encima del Campo 3, matando a 11 expedicionarios. Nosotros, gracias a Dios, nos hallábamos en el Campo Base.