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EL YAK, MI MASCOTA
Campamento Base del Shisha Pangma
Jueves 20 de Septiembre de 2007
Queridos amigos (as) del Ecuador y del mundo
Les escribo desde el Campamento Base del Shisha Pangma, única montaña de las catorce más altas del mundo que se encuentra ubicada en el Tíbet, jurisdicción de China.
Shisha Pangma viene del sánscrito y significa: Cresta que se eleva por encima de la llanura; estarán de acuerdo conmigo que se trata de un nombre muy gráfico aunque con poca creatividad. Pero ya saben ustedes que en el tema de nombres y apellidos nada opinan los doctores.
Al pie de esta montaña que se eleva hasta 8 046 m, por encima de la llanura, hemos plantado nuestro Campamento Base a 5 630 m en medio de los colores que pintan las tiendas de otras expediciones que se han anticipado en el arribo.
Desde el Campo Base chino, donde nos dejaron los jeeps y los camiones, hemos subido hasta aquí con el auxilio de veintiocho yaks que han transportado aproximadamente mil seis cientos kilos de impedimenta. Me imagino que se preguntarán ¿por qué tanto peso? Pues porque hay que incluir comida para un mes y medio, carpas individuales para CB y altura, material para filmación, equipo para la cocina, toda la quincalla para la ascensión: hornillos, cuerdas, gas, tornillos para hielo, estacas para nieve, comida de altura, etc. Si vamos sumando de detalle en detalle y de unidad en unidad, los bultos aumentan y el peso también.
El venir en otoño al Himalaya tiene una ventaja en lo que se refiere al peso que puede cargar cada animal. En primavera el máximo a llevar es de cuarenta kilos mientras que ahora en otoño es de sesenta. Esto se debe a que en invierno, como es lógico, no hay pasto para su alimento y los yaks deben nutrirse precariamente con lo que ha sido recogido en los meses previos. Al llegar la primavera están sin la energía suficiente para afrontar jornadas extensas y con mucho peso, como es habitual en ellos. Ahora, en cambio, han llegado hartos de comida, los pastos han sido generosos y abundantes, y han sabido aprovechar la bondad de la tierra. Ya en este punto de la crónica les haré una confesión, jamás he sido dado al tema de tener mascotas, no voy a entrar en detalles del por qué, pero la única excepción, si fuera el caso, la haría con un yak. Si, así como lo leen, con un yak. Ahora la pregunta es donde lo tendría, porque en los ciento sesenta metros cuadrados de mi departamento medio difícil sería. Por eso mismo me contento que por lo menos una vez al año tengo la suerte de poderlos mirar y admirar en su propio hábitat, en su propio paisaje y con su propia gente.

Manada de yaks en el CB chino esperando por nuestras cargas.
Al fondo el Shisha Pangma,
La cresta que se eleva por encima de la llanura.
¿Qué por qué el yak sería mi mascota? Porque se trata de un animal muy noble, uno jamás puede sufrir una embestida mal esperada de parte del bicho; por la desenvoltura con la que colocan las pezuñas en los terrenos más escabrosos e incómodos; por la elegancia con la que van subiendo, despacito, meneando su melena abundante y espesa que le sirve en el crudo invierno del Himalaya; por la insuperable fuerza que posee, teniendo en cuenta que pueden cargar, sin chistar palabra, hasta por encima de siete mil metros de altitud, y eso si es muy duro.
Si, por todas estas razones escogería al yak como mi mascota.
Ahora mismo me acuerdo. Qué lindo piropo fue aquél día que después de meses de expedición al acogerme en sus brazos me dijo al oído: has venido como un yak.
En fin, a lo que iba, que con veintiocho peludos yaks hemos llegado hasta aquí los cinco miembros de expedición, dos sherpas, el jefe de cocina y su ayudante.
La expedición está conformada por Edurne Pasaban, Juanito Oiarzábal, Asier Izaguire y este servidor, como escaladores, Manolo Benito como cámara de Al Filo, Lakpa y Muktu como sherpas de altura. De momento hemos establecido nuestro campamento con nueve carpas individuales, una carpa comedor, una carpa cocina, una carpa bodega, una carpa ducha y una carpa baño.

Los miembros de la expedición:
Manolo Benito, Juanito Oiarzabal, Edurne Pasaban,
Iván Vallejo y Asier Izaguirre
en el Tong La de camino al Shisha Pangma.
Detrás nuestro cientos de banderas budistas de oración.
En los próximos días vendrá el proceso de aclimatación que supondrá varios ascensos y descensos mientras colocamos los tres campamentos de altura que serán necesarios antes de pensar en la cumbre.
Desde el Campamento Base del Shisha en el Tíbet, ocupado por China, les envío un gran abrazo.
Iván Vallejo Ricaurte
EXPEDICIONARIO
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