CAMPAMENTO BASE DEL PICO POBEDA


Campamento Base del Pico Pobeda, Kyrgyzstan, 15 de Agosto de 2010

Queridos amigos del Ecuador y del mundo.

Reciban un cálido saludo desde el Campamento Base de los picos Pobeda y Kang Tengri en las montañas del Tien Shian (Kyrgyzstan) a 4024 m de altitud.

Quienes conformamos el equipo SOMOS ECUADOR EN LAS MONTAÑAS DEL MUNDO, estamos asentados encima de un glaciar que es parte de esta cordillera imponente y preciosa.

El día sábado 7 de agosto transportados por un helicóptero desde el pueblito de Kharkara llegamos hasta este sitio de montañas donde nos encontramos unas sesenta personas con la intención de escalar el Pico Pobeda o el Kang Tengri. El personal es mayoritariamente ruso y de países de la ex URSS, no llegamos ni a la docena quienes no somos de esta parte de Asia Central y menos aún de Sudamérica.

Como ustedes saben nuestro propuesta inicial era entrar directamente al Pico Pobeda, pero ya llegados al terreno de los hechos la situación ha sido diferente. La temporada para escalar en esta zona se inicia a primeros de julio y va hasta fines de agosto, pero desafortunadamente por todo este desorden de clima que vivimos en todas las latitudes y longitudes del planeta, el verano en esta zona ha tenido como tal únicamente el nombre, pues han habido muchas nevadas y períodos muy cortos de buen clima. Por estas circunstancias las condiciones para escalar el Pobeda han sido prácticamente escasas. Hace apenas cuatro días dos escaladores rusos se convirtieron en los primeros en llegar a la cumbre del Pobeda después de más de un mes de trabajo y de espera.

Con estos antecedentes decidimos escalar primero el Kang Tengri, pico empinado y precioso de 7 010 m de altitud, de manera que esta ascensión a más de permitirnos la posibilidad de asegurar una cumbre en estas montañas del Tien Shian, nos sirva como aclimatación para nuestro ulterior propósito: la cima del Pobeda. El Kang Tengri ofrece mejores condiciones porque desde los 6 100 m hasta los 7 100 m de la cima el terreno es absolutamente rocoso, lo cual impide la acumulación de nieve fresca.

Con esta nueva idea iniciamos el plan de aclimatación colocando el Campamento 1 a

4 200 m , al fondo de un valle de hielo largísimo y precioso, al pie mismo de la pirámide del Kang Tengri.

En la siguiente jornada nos movimos desde el Campo 1 directamente hasta el sitio del Campamento 3, obviando un campamento intermedio que lo colocan a 5 300 m . Este día nos resultó extenuante y muy exigente porque debimos cubrir mil seis cientos metros de desnivel con mochilas bien pesadas cargando carpas, comida, gas, colchones aislantes, equipo técnico y ropa de abrigo. A las 3 y 10 de la madrugada dejamos el abrigo de las tiendas de nuestro Campo 1. El peor momento de frío lo pasamos alrededor de las ocho de la mañana a unos 5 000 m de altitud mientras esperábamos el turno para escalar un muro de hielo completamente vertical. Los rusos, los polacos y los kirguiz no decían ni mu a los 17 grados bajo cero que a nosotros, los cuatro tropicales del Ecuador, nos hacían agitar brazos y manos para conjurar medianamente el frío que nos mordía. El siguiente compromiso fue salvar el vacío de una grieta de de tres metros de ancho cuya profundidad asumíamos que conectaba con la antípoda de Kyrgyzstan. El ejercicio consistía en dejarse caer, decorosamente desde luego, en el interior de la grieta hasta que

se tensara la cuerda que había sido fijada previamente (antes de que se rompiera el puente de hielo existente) entre uno y otro extremo. A partir de entonces, con la ayuda de un ascendedor manual, debíamos ir subiendo lentamente hasta alcanzar el labio opuesto de la grieta en cuestión. El chute de adrenalina, como se podrán imaginar fue….emocionante.

A las once y media de la mañana llegamos al sitio del campo 2 a 5 300 m , a esta hora y altitud las condiciones estaban en el otro extremo: 32 grados centígrados de temperatura y nieve hecha sopa. Al medio día retomamos el ascenso y todos nuestro colegas, como corresponde a gente cuerda (jejejeje), se quedaban en ese campamento.

Las tres horas que necesitamos para llegar hasta el sitio del Campamento 3 se hicieron larguísimas por esa suerte de magia negra que mientras más pasan las horas y aumenta la altitud, el peso de las mochilas va también en aumento.

A las tres de la tarde llegamos al sitio del Campamento 3 cansados, con los hombros adoloridos y, en mi caso, con la espalda partida en dos. Habíamos empleado doce horas para cubrir el trayecto entre los 4 200 metros del Campo 1 y los 5 800 m del Campo 3, estábamos apenas a la misma altitud de la cima del Cotopaxi ( 5 897 m ). Cerca del lugar que elegimos habían ya colocadas carpas de varios colores: amarillas, verdes y rojas, y sus dueños eran de diferentes nacionalidades: rusos, checos, polacos y un italiano.

Pasamos dos noches a 5 800 m como parte del proceso de aclimatación. La primera, agobiante y larga. La segunda, llevadera y corta porque nos despertamos a las dos y media de la mañana para iniciar el descenso hacia el Campo Base y así evitar las avalanchas que bajan furibundas desde la inmensa cresta de la cima del Chapayev, el pico contiguo al Kang Tengri.

A las cinco de la mañana estábamos nuevamente en el Campo 1, asistiendo a los primeros púrpuras de un amanecer que sin duda iba a ser precioso, en un lugar cuyos 360 grados están ocupados por montañas.

El día viernes, ayer sábado y hoy domingo han sido tres días de mal clima, incluyendo lluvia en la madrugada. Hoy solamente nos toca esperar a que llegue esa ventana de buen clima para salir corriendo, Dios mediante, tras la cima del Kang Tengri. No sabemos si esa ventana vendrá en dos o tres días. Eso sí, cruzamos los dedos para que llegue.

En todo caso, estas esperas e incertidumbres con las que he aprendí a vivir durante doce años de expediciones en el Himalaya, las mismas a las que les he dado descanso por un par de años, son bienvenidas nuevamente, porque son parte del valor de la PACIENCIA que se necesita para escalar montañas de gran altitud. Hasta tanto, para que el paso de los días y las horas se haga más liviano hacemos de todo un poco: conversamos, chismeamos, filosofamos, arreglamos el mundo, lo descomponemos por un rato e inmediatamente lo volvemos a arreglar. En la carpa comedor del Campo Base hay una tele con un aparato DVD, pero claro las películas no las podemos ver, porque sí las vemos, no entendemos ni jota….. todas están en ruso. Nos queda por tanto como mejor opción el bello regalo de la lectura, ahora mismo este es el panorama: Joshua lee Los Borgia de Mario Puzo, la Carlita lee Tu Eres Mi Amor de Judith Mcnaught, el Topito (Esteban) no lee, el escucha música, y este servidor lee La Tregua del maestro Mario Benedetti.

Desde este Campamento Base quienes hacemos el equipo de SOMOS ECUADOR: Carla, Esteban, Joshua y el suscrito les enviamos un cariñoso saludo.

 

 

Iván Vallejo Ricaurte

EXPEDICIONARIO

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